Niño cubriéndose con una manta de peso para sentirse en calma

Las mantas con peso han ganado popularidad en los últimos años, pero muchos nos preguntamos ¿funcionan realmente?

En mi artículo anterior sobre actividades sensoriales para niños, mencionaba que algunos productos que proporcionan “presión profunda”, como las mantas con peso, facilitan la relajación y la regulación de las emociones.

Este tipo de producto es muy conocido en el mundo anglosajón pero creo que en nuestros países no es tan popular.

Así que he pensado que tenía sentido explicaros con más detalle:

  • qué es la presión profunda
  • qué son las mantas con peso (mantas ponderadas)
  • otros productos similares que también proporcionan este tipo de estímulo táctil y propioceptivo.

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Presión Profunda / Terapia de Presión Profunda

Para entender lo que son las mantas de peso, hay que entender primero el concepto de “presión profunda”.

La presión profunda (del inglés deep pressure o deep pressure touch) es un tipo de estímulo táctil y propioceptivo.  Se trata de una presión firme sobre los músculos, que proporciona una experiencia similar a ser sostenido, abrazado, apretado o acariciado con firmeza.

La terapia de presión profunda se utiliza a menudo en niños con autismo, TDAH, dificultades de procesamiento sensorial o discapacidad.

Los beneficios que algunos individuos comunican como resultado de la presión profunda pueden incluir:

  • promover sensación de calma
  • disminuir ansiedad
  • ayudar a autorregulación emocional
  • mejorar las pautas de sueño

¿Funciona la Terapia de Presión Profunda?

La terapia de presión profunda se basa en la Teoría de Integración Sensorial desarrollada por Ayres.

Hay controversia sobre este tipo de tratamientos porque hay pocos estudios científico, y los resultados no son concluyentes (algunos parecen indicar que funcionan y otros no).

Esto no significa exactamente que no funcione, pero a día de hoy la información se basa sobre todo en experiencias personales.

¿Qué son las Mantas con Peso?

Las mantas con peso también se conocen como:

  • mantas de gravedad
  • mantas terapéuticas
  • mantas ponderadas
  • mantas  pesadas
  • mantas lastradas

Un ejemplo de manta de peso ⇒ AQUÍ

Una manta con peso es una manta acolchada que se ha rellenado con cuentas o bolitas de plástico u otro material para proporcionar peso adicional. Según el peso corporal de la persona que las utiliza, se recomiendan distintos pesos en las mantas.

En los países anglosajones, este tipo de producto se ha vuelto muy popular.

En todos los centros de educación especial donde mi hijo ha estado aquí en Nueva Zelanda contaban con este tipo de producto (mantas pesadas, peluches pesados) porque a algunos niños parece ayudarles.

Una de nuestras cuidadoras (que tiene autismo) posee manta, chaleco, calcetín sensorial y cualquier tipo de producto que encuentra en el mercado que ayuda a proporcionar este tipo de estímulo propioceptivo, porque parece ayudarle con la ansiedad.

Al final de este artículo os compartiré mi experiencia personal (o, mejor dicho, la de nuestros dos hijos).

Recomendaciones y Precauciones

  • Los terapeutas suelen recomendar que el peso de la manta sea de un 5 a un 10% del peso corporal (tu terapeuta puede recomendar un peso distinto, en nuestro caso nuestra psicóloga nos recomendaba un peso superior para mi hijo)
  • Nunca cubras la cabeza
  • Cuando utilices este producto con niños, siempre deben estar bajo la supervisión de un adulto
  • Nunca utilices estas manta con bebés

Otros Ejemplos de Productos Terapéuticos con Peso

Las mantas ponderadas no son las únicas herramientas que se utilizan para proporcionar presión profunda.

Como os he comentado, aquí es más difícil encontrarlos, pero también se utilizan (en el link podéis ver ejemplos de estos productos en Amazon):

  • Chalecos con peso
    Si la presión profunda os funciona como herramienta para promover la calma, el chaleco puede ser una buena alternativa. Como lo podéis llevar a cualquier sitio con vosotros, tendréis la posibilidad de proporcinar presión profunda durante cualquier actividad del día a día.
  • Calcetín sensorial (“body sock”)
    Este un saco de tela elástica que cubre todo el cuerpo desde el cuello a los pies. 
    Se le atribuyen propiedades calmantes, por la sensación de compresión, y también de desarrollo de habilidadse motoras y conciencia espacial.
  • Peluches con peso (👉 este es un ejemplo de un lagarto con peso)
    Son similares a los peluches tradicionales, pero están rellenos de peso adicional.
    Parecen favorecer la calma y la concentración en algunos niños. Se utilizan a menudo con niños con necesidades especiales, TDAH,  autismo y trastornos sensoriales

Mi Experiencia Personal con las Mantas Lastradas

En casa hemos utilizado las mantas lastradas con nuestros dos hijos.

Os adelanto: una victoria y un fracaso. Y os cuento a continuación todo lo que hice mal…¡para que aprendáis de mis errores!

Me da un poco de vergüenza admitir que, cuando empezamos a utilizar esta herramienta de regulación, me dejé llevar por la impaciencia.
Hicimos un par de cosas bien:

  • Nuestra psicóloga realizó una evaluación sensorial y determinó que nuestro hijo se beneficiaría de este tipo de estímulo sensorial.
  • Le explicamos a nuestro hijo cómo esta herramienta nos iba a ayudar.

Hasta ahí, todo bien.
Pero estaba tan impaciente por empezar a disfrutar del efecto calmante y terapéutico de la manta con peso que me salté mis propias recomendaciones sobre cómo usar cualquier herramienta de autorregulación:

Antes de empezar a usar una nueva herramienta o estrategia, practícalo cuando tu hijo esté tranquilo y relajado. Déjale familiarizarse con ella. Que aprenda cómo se usa. Que se sienta cómodo con ella.

¿Os suena? Si habéis leído algunos de mis artículos, seguro que esa regla de oro os resulta familiar.

Cada vez que probamos una nueva herramienta para ayudar a nuestros hijos con su autorregulación emocional o con sus necesidades sensoriales, debemos buscar un momento en el que estén contentos y calmados.

En este caso, necesitábamos empezar por crear una asociación positiva entre la manta y el bienestar que buscábamos lograr.

En aquella época, mi hijo tenía muchas dificultades para regular sus emociones.

Teníamos muy claro que esta herramienta iba a cubrir una de sus necesidades sensoriales: le encanta el contacto físico y los estímulos propioceptivos. Le gustan los masajes, los abrazos y los mimos.

Así que cada vez que lo veía nervioso o alterado, yo aparecía con la manta, lo tapaba y le explicaba lo mucho que le iba a ayudar.

¡ERROR!

Deberíamos haber esperado a un momento en el que estuviera contento y tranquilo, y haberle presentado la manta así:

“Vamos a probar esta nueva manta. Es muy gustosa ¿verdad? Parece como un gran abrazo que te hace sentir bien.”

En nuestro caso, no haber pasado por ese paso acabó creando la asociación equivocada: la manta = momento de desregulación emocional.

Llegó un punto en el que, cuando empezaba a sentirse nervioso, me miraba y decía:

“¡No me traigas la manta!”

En fin, nunca lo llegamos a conseguir.

Si pudiese volver atrás y enmendar mis errores, estas son algunas cosas que cambiaría:

  1. Evidentemente, seguiría mis propios consejos y practicaría con esta herramienta en los momentos de calma, para que se sintiese más receptivo a utilizarla cuando surgiese la necesidad.
  2. Intentaría ofrecerle la manta mucho antes de verle totalmente desregulado. Ese fue otro de mis errores. Es más fácil reconducir la situación cuando aún no se nos ha descontrolado.
  3. Entraré en más detalle sobre lo que nos ha funcionado a continuación, pero una buena forma de introducirla es añadirla a la rutina de noche, como ayuda para relajarse antes de ir a dormir.
  4. Otra idea sería hacer la herramienta más divertida. Compraría una manta con decoración infantil sobre un tema que le gustase, como estas. Nuestra manta no tiene ninguna decoración especial (gris oscuro, no muy atractiva, para qué nos vamos a engañar). Esto no la hace más o menos efectiva, pero si tiene una decoración que les gusta, también tienes más probabilidades de que quiera usarla.

¡Y ahora pasemos a nuestra experiencia positiva!
La buena noticia es que seguimos usando la manta. Con nuestra hija.

Nuestra hija tiene TDAH y presentaba muchos problemas para desconectar su activa mente y conciliar el sueño.

De hecho, en aquella época no éramos conscientes de lo mucho que le costaba relajarse ni sabíamos que era neurodivergente.

Sin embargo, ella era consciente de que le costaba relajarse por la noche.  Así que después de verme «perseguir» a su hermano para que usase la manta pesada, un día me preguntó si podía probar la manta lastrada.

Y desde entonces, ¡no ha dejado de utilizarla! Le ayuda a relajarse y a calmarse por la noche. La coloca encima de su cama cuando se va a dormir y ya forma parte de su ropa de cama habitual.

Estos son algunos ejemplos de mantas con peso:

Otros recursos útiles:
👉
Nuestro mejor cuadernillo para apoyar a los niños con problemas de ansiedad: Diario del Niño Tranquilo (Actividades y herramientas para ayudar a niños que se sienten ansiosos o preocupados) 👈 

 

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Otras fuentes de información:

Ilustración de un niño utilizando una manta de peso con un título que dice "Cómo Usar las Mantas Lastradas para ayudar a los niños a calmarse"

 

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Un comentario

  1. Me pareció un artículo muy interesante. No había oído nunca de este tipo de mantas y me es extrano el uso de ellas. Pienso que se debe utiizar para ninos con problemas especiales como los que menciona el artículo.
    Bajo una m anta siento que mi cuerpo está protegido, me ayuda a protegerme del frío y a relajarme y si pienso en su peso puede ser reconfortarte pero estos pensamientos son de un adulto y no las conclusiones de un nino. En el nino hay que inculcarlas o sugerirlas.

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