un santa claus con auriculares bajo un título que dice "Navidad y Autismo"

Navidad y Autismo: Cómo ayudar a tu hijo autista a disfrutar de estas fiestas.

La mayoría de la gente espera las vacaciones con ganas de recargar pilas y relajarse.

Para las familias con niños autistas o con otras diferencias del desarrollo, la experiencia puede ser algo más difícil.

Las Navidades son unas fiestas maravillosas, pero también pueden resultar algo caóticas.

Nuestros hijos autistas necesitan rutinas, estructura y previsibilidad. Pero durante las fechas navideñas nos enfrentamos a los mayores cambios de rutina del año, y eso puede convertir las vacaciones en un periodo muy estresante para toda la familia.

Navidad: Un Gran Cambio en las Rutinas

Para algunos niños autistas, los pequeños cambios en sus rutinas diarias pueden resultar muy angustiosos.

Si cambiar la noche de pizza de viernes a sábado ya puede ser motivo de conflicto, imagina lo que supone afrontar todos los cambios que trae la Navidad.

Algunas de las rutinas que tu hijo tendrá que reajustar durante las vacaciones navideñas son:

  • Rutinas de sueño diferentes
  • Rutina diaria distinta (sin colegio, padres en casa)
  • Días poco estructurados y difíciles de predecir
  • Reuniones familiares con mucha gente
  • Visitas a casas de otras personas (amigos, familiares)
  • Comidas diferentes
  • Mucho ruido (más gente, petardos, centros comerciales llenos…)
  • Sobrecarga de regalos y dulces
  • Viajes

14 Consejos para Ayudar a los Niños Autistas a Disfrutar de la Navidad

Llevamos años perfeccionando nuestra estrategia para estas fechas, y aquí te dejo algunas ideas que nos funcionan y que quizá te ayuden también.

1. Preparación y Planificación.

Habla con tu hijo de las cosas interesantes que van a pasar durante las vacaciones (puedes usar historias sociales, ver recursos más abajo).

2. Cread juntos una pequeña rutina navideña para que pueda tener algo de previsibilidad.

3. Planificad actividades y eventos en un calendario.

4. Utilizad apoyos visuales (son geniales también para peques).

En casa, durante las vacaciones escolares, suelo usar una pizarra blanca para repasar con mi hijo qué haremos ese día. Lo estructuro en actividades cortas y combino cosas que no le entusiasman demasiado con otras que le encantan. Esto le ayuda a anticipar, entender el orden de las actividades y sentirse más seguro.

También puedes usar tarjetas con imágenes, dibujos sencillos o un horario visual tipo “primero–después”. Cuanto más claro vea su día, más fácil será para él manejar los cambios y las transiciones.

5. Preparad las reuniones familiares

  • Explica a tu hijo cómo pueden afectarle estas reuniones:
    • Mucho ruido
    • Más gente en casa
    • Personas que intentarán hablar con él
    • Menos estructura de la habitual
  • Planificad juntos qué hacer en cada situación:
    • Auriculares para amortiguar ruidos
    • Explorar cómo se siente en relación a interactuar con los visitantes
    • Explicar cómo se desarrollará la visita (mejor con apoyos visuales)
  • Ten preparadas pequeñas “vías de escape” o momentos de calma
    • Si organizas una gran reunión familiar en casa, prepara un espacio tranquilo donde pueda retirarse si se siente sobrepasado.
    • Si vais a visitar a otras personas, planifica visitas cortas y vete antes de que la situación deje de funcionar.
  • Técnica del “Balance de Energía”
    Aunque tu hijo pueda manejar bien ciertas situaciones, pueden resultarle igualmente agotadoras.
    La técnica del Balance de Energía (o Cuenta Bancaria de Energía) consiste en planificar actividades que “recarguen” su energía después de otras que puedan “gastarla”.
    Puedes leer más en mi post sobre ansiedad y autismo.
    Un ejemplo: “Sé que la comida en casa de la tía es difícil para ti. ¿Qué te parece si, cuando volvamos, juegas una hora al ordenador?”
  • Preparar a la familia cercana
    Un mensaje rápido a tíos, primos o abuelos puede marcar una gran diferencia. Explicar qué ayuda a tu hijo, qué le cuesta y cómo pueden apoyarle evita malentendidos.
    La mayoría de la gente agradece esa orientación.

6. Gestionar los desencadenantes sensoriales

La Navidad viene cargada de cambios sensoriales, y muchos niños autistas los sienten de forma muy intensa. Preparar un poco el terreno ayuda mucho.

  • Ruido
    La Navidad es especialmente ruidosa.
    Petardos, villancicos, reuniones ruidosas, centros comerciales llenos. Puede ser muy abrumador.
    Los auriculares con cancelación de ruido son esenciales para nosotros y los usamos de forma preventiva, antes de que el ruido sea excesivo.
  • Luces
    Las luces parpadeantes y las decoraciones cargadas pueden sobreestimular. Decorar juntos ayuda a saber qué va a cambiar. También elegir luces fijas o adornos más sencillos puede hacerlo más llevadero.
  • Olores
    Los olores de velas, pino o especias pueden ser demasiado intensos para algunos niños y un placer sensorial para otros. Evita los olores fuertes en casa si son un problema, y avisa a familiares si algún aroma puede complicar las cosas.
  • Tacto
    La ropa festiva pueden resultar incómodas. Deja que tu hijo elija ropa que le resulte agradable, aunque no sea “navideña”. La comodidad ayuda muchísimo a mantenerse regulado.

7. Comidas diferentes / selectividad alimentaria

La comida cambia mucho en Navidad. Si tu hijo es selectivo, lleva opciones que sepas que va a comer para evitar situaciones difíciles.

Hablar con la familia por adelantado también puede evitar presiones del tipo “solo prueba un poquito”.

No hace falta convertir la comida en una batalla. Es totalmente válido mantener las cosas simples y predecibles.

8. Sobrecarga de regalos / Planificación de regalos

Algunos niños se abruman con la emoción e imprevisibilidad de los regalos.

Abrirlos despacio, uno a uno y con calma, puede ayudar.

También puedes explicarle de antemano cómo será el intercambio, quién le dará regalos y qué puede hacer si necesita una pausa.

Si tu hijo prefiere abrir regalos en privado, también es perfectamente válido.

9. Pantallas e intereses especiales como herramientas de apoyo

En Navidad, apoyarse en sus intereses especiales o en un poco más de tiempo de pantalla puede ser muy útil.

Les da momentos de calma, de previsibilidad y regula muy bien las transiciones.

Tú conoces a tu hijo mejor que nadie, así que no te sientas culpable por usar lo que funciona.

10. Mantente especialmente vigilante

Si tu hijo tiene tendencia a escaparse, el riesgo suele ser mayor en estas fechas.

Las reuniones familiares grandes son terrenos muy complicados. Es fácil perder el seguimiento de lo que está haciendo. Tú crees que lo está vigilando tu pareja, tu pareja piensa que lo está vigilando otra persona…

Aseguraos siempre de quién es la persona responsable en cada momento. Si tienes un hijo con “riesgo de fuga”, basta un par de segundos para que se aleje.

Y si estáis de vacaciones en un sitio que no está preparado para evitar fugas, hay que estar aún más atentos.

Artículo relacionado: 30 consejos para evitar que tu hijo autista se escape

11. En días especialmente movidos, asegúrate de reservar tiempo de atención individual

Uno de los factores que más estrés nos generaba durante las Navidades era mi agenda tan apretada. Mi hijo necesitaba mucha atención exclusiva, pero estos días son muy caóticos (maletas, visitas, comidas especiales, reuniones…). Eso se traduce en menos atención, y él lo notaba enseguida.

Un truco que utilizo cuando preparo las maletas (momento de desastre asegurado) es programar mi atención. Uso lo que se llama “atención no contingente”, que básicamente significa dar atención sin que tenga que pasar nada especial.

En la práctica, pongo un recordatorio en mi reloj y, mientras preparo las maletas, me acerco a mi hijo cada pocos minutos para dedicarle un ratito. No hace falta que haya pasado nada especial; simplemente le doy atención de forma regular. Ese pequeño gesto evita que tenga que buscar otras formas de llamar mi atención. o “llamar la atención” para conseguir un momento conmigo.

12. Logística de viaje

La Navidad también es época de viajes para muchas familias.

Viajar añade otra capa de imprevisibilidad. Ya sea en coche, tren o avión, un poco de preparación facilita muchísimo las cosas.

  • En coche o tren, programar descansos previsibles ayuda a mantener la regulación.
    Lleva objetos familiares, cosas que le calmen, o actividades predecibles para las transiciones.
    También funcionan muy bien los horarios visuales o temporizadores para mostrar cuánto dura cada parte del viaje.
  • Si vuestro viaje incluye aeropuertos, muchos ya tienen salas sensoriales o espacios tranquilos. Vale la pena comprobarlo antes y localizar zonas tranquilas por si tu hijo necesita un respiro del ruido o de la multitud.
    El Sunflower Lanyard es una acreditación, reconocida internacionalmente, que indica que una persona tiene una discapacidad no visible y puede necesitar un poco más de apoyo. En aeropuertos, estaciones y muchos comercios, el personal identifica este símbolo y ofrece ayuda adicional de manera discreta. Es una herramienta sencilla que puede hacer los viajes y las salidas mucho más llevaderas para nuestros hijos.

13. Nota breve para hermanos

Si tienes otros hijos, la Navidad también puede ser un buen momento para explicar por qué su hermano puede necesitar apoyo extra.

Una conversación sencilla sobre el ruido, la gente o los cambios ayuda a que se sientan incluidos.

También puedes planificar pequeños ratos de atención individual para que todos se sientan tenidos en cuenta en una época tan ajetreada.

14. Recuerda que no necesitas crear una Navidad perfecta. Tu hijo no necesita vivir todas las tradiciones ni asistir a todos los eventos para tener unas fiestas bonitas.

Elige lo que funcione para vuestra familia, mantén las cosas simples cuando sea necesario y date permiso para bajar el ritmo.

Espero que estos consejos te ayuden a tu hijo autista a disfrutar mejor de las próximas Navidades.

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Un comentario

  1. Son estrategias de cuidado muy importantes, agradezco la practicidad desde ahí nace el mejor manejo de la conducta, lo más sencillo y practico es lo que da resultado a tan complejas conductas.

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